La senadora Damares Alves (Republicanos-DF) aseguró este lunes 13 de julio que no ha roto vínculo alguno con el senador y precandidato a la Presidencia Flávio Bolsonaro (Partido Liberal). En declaraciones al Plenario del Senado de Brasilia, Alves manifestó su malestar por lo que definió como “ataques a los soldados de la derecha” realizados por algunos miembros de su misma coalición política.
Damares Alves, que ejerce como senadora por el Distrito Federal desde 2023, señaló que la unidad de los grupos conservadores es crucial de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Recordó que, tras la experiencia de las últimas campañas, cualquier fisura interna puede debilitar la fuerza electoral de la derecha en Brasil. Alves insistió en que su lealtad permanece con Flávio Bolsonaro y con las pautas programáticas impulsadas por el PL, partido que respalda la actual gestión del presidente Jair Bolsonaro.
“¡Paren de atacar a los soldados de la derecha! —exclamó la senadora—. Tenemos que demostrar a la ciudadanía brasileña que ser conservador es una opción positiva. Si seguimos así, el electorado dirá: ‘No quiero esto; es muy malo. Si atacan a sus propios aliados, ¿qué no harán contra nosotros?’”, advirtió la parlamentaria, apelando a la necesidad de mantener una imagen cohesionada y disciplina partidaria.
La polémica surgió después de que el portal Metrópoles informase que la senadora habría suspendido su participación en la elaboración del plan de gobierno encabezado por Flávio Bolsonaro, supuestamente en medio de la crisis mediática que enfrentó el precandidato y su cónyuge, la ex primera dama Michelle Bolsonaro. Según ese informe, Alves habría decidido distanciarse de algunos puntos del programa, aunque la propia senadora negó haber abandonado el proyecto.
En su intervención, la representante replicó preguntando: “¿Quién está financiando todo esto? ¿A quién beneficia la fragilidad interna de la derecha? ¿Hay dinero involucrado en estos ataques? (…) ¿Quién está detrás de esta campaña de difamación contra los soldados de la derecha?”. Con esto, Damares buscó señalar la posible existencia de intereses ajenos a la dinámica política tradicional, apuntando a supuestos financiadores de contenidos críticos.
Reacción de Eduardo Bolsonaro y aliados
El distanciamiento temporal de Damares de la precampaña de Flávio Bolsonaro generó respuestas inmediatas en redes sociales. Eduardo Bolsonaro, diputado federal y uno de los hijos del presidente Jair Bolsonaro, que reside en Estados Unidos, publicó en X un mensaje irónico asegurando que Alves “salió de la campaña sin haber entrado nunca”. De igual modo, la senadora ha protagonizado encontronazos con influencers afines, como Paulo Figueiredo y Oswaldo Eustáquio, quienes han cuestionado su cercanía con Michelle Bolsonaro.
Michelle Bolsonaro, abogada y ex primera dama de Brasil, ha sido descrita por Damares Alves como “una mujer digna” que “no traiciona” y “no se corrompe”. En defensa de su aliada, la senadora subrayó la trayectoria personal de Michelle, remarcando que su compromiso ético ha sido un ejemplo durante la administración de Jair Bolsonaro.
Contexto político y antecedentes
El Partido Liberal (PL) es una de las principales fuerzas de la coalición de gobierno en Brasil y se caracteriza por sus posturas conservadoras en materia económica y social. Republicanos, por su parte, agrupa a legisladores que defienden valores cristianos y familiares, y ha integrado alianzas electorales con el PL en los últimos ciclos de votación. El término “fuego amigo” se utiliza para describir los ataques internos dentro de un mismo bloque ideológico, una práctica que, según analistas, puede debilitar la disciplina de voto y la capacidad de negociación de un partido en el Congreso.
De cara a las elecciones de 2026, la cohesión entre senadores, diputados y dirigentes de ambas formaciones resulta clave para definir candidaturas, confeccionar programas de gobierno y obtener apoyo en las urnas. El llamado de Damares Alves a la unidad interna refleja una preocupación por evitar fracturas que podrían beneficiar a la oposición y a los movimientos de centro-izquierda, que buscan recuperar espacios de poder en Brasilia.


