
Féreo bloqueo de la selección iraní ante Bélgica: la imagen perfecta de la resistencia que el presidente del Parlamento, Ghalibaf, reivindica frente a presiones externas. (Foto: Instagram)
Mohammad Baqer Ghalibaf, presidente de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán, afirmó que la reciente iniciativa de Bélgica en foros internacionales contra su país equivale, a juicio suyo, a un “lance” comparable con la firme resistencia iraní en su prolongado conflicto regional y con el control estratégico del estrecho de Ormuz. Ghalibaf hizo estas declaraciones durante un discurso pronunciado ante el pleno del Parlamento en Teherán, donde defendió la política exterior de la República Islámica.
En su intervención, Mohammad Baqer Ghalibaf criticó lo que consideró una maniobra diplomática de Bélgica encaminada a reforzar sanciones o denuncias contra Irán. Aunque no precisó detalles específicos de la acción belga, aseguró que el gesto forma parte de una estrategia occidental para debilitar la posición de Teherán en la escena internacional. Para el presidente del Parlamento iraní, esa maniobra contrasta con la solidez que, según él, demuestran las fuerzas de la República Islámica desde el Golfo Pérsico hasta las fronteras de Europa.
El cargo de Mohammad Baqer Ghalibaf al frente de la Asamblea Consultiva Islámica le permite representar oficialmente la voz legislativa del país ante el exterior y elaborar propuestas de política interna. Desde que asumió la presidencia del Parlamento en mayo de 2020, ha destacado por sus llamados a la unidad nacional y por subrayar la necesidad de responder con firmeza a cualquier presión foránea. Su vasta trayectoria política incluye experiencia tanto en la administración pública como en el ámbito militar, aunque siempre enmarcada en la defensa de los principios de la revolución de 1979.
El estrecho de Ormuz, núcleo de la comparación esgrimida por Ghalibaf, conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es una de las rutas marítimas más transitadas del mundo. A diario circula por sus aguas aproximadamente el 20% del petróleo que se transporta por mar a nivel global, una cifra que subraya su importancia estratégica. El control parcial o la amenaza de cierre de este paso clave ha sido históricamente un instrumento de presión geopolítica que Irán ha utilizado para intentar disuadir posibles acciones militares o sanciones por parte de potencias occidentales.
Las tensiones entre Irán y los países europeos, incluida Bélgica, se han intensificado en los últimos años debido al programa nuclear iraní y a las restricciones económicas impuestas por la Unión Europea. Aunque Bruselas no actúa de forma aislada, las iniciativas de algunos de sus Estados miembros suelen canalizarse a través de instituciones comunitarias. En ese contexto, la comparación de Mohammad Baqer Ghalibaf pretende reforzar el mensaje de que cualquier movimiento en contra de Irán conlleva una respuesta proporcional, respaldada por capacidades tanto militares como políticas.
La alusión al “lance contra Bélgica” y la invocación de la resistencia iraní buscan consolidar una narrativa de fortaleza interna frente a presiones externas. Para el Parlamento iraní, liderado por Mohammad Baqer Ghalibaf, la defensa de la soberanía nacional y el mantenimiento del control del estrecho de Ormuz constituyen ejes fundamentales de su política exterior. En este sentido, la República Islámica advierte de que cualquier intento por mermar su influencia o sus recursos energéticos tendría repercusiones directas en la estabilidad regional y en los mercados mundiales.


