Seguro que ya habrá escuchado de familiares y amigos que cuidar de un niño no es una tarea fácil. Ahora bien, ¿se imagina tener que desempeñar el papel de madre o padre de 22 hijos al mismo tiempo? Puede parecer algo extraordinario e incluso inviable, pero esa es la realidad de la rusa Kristina Ozturk, de 26 años, quien ha ganado notoriedad tras revelar el tamaño de su familia y sus ambiciosos planes de futuro.
En la actualidad, Kristina es madre de 22 niños y comparte la crianza de 21 de ellos con su marido, Galip Ozturk. Para formar esta familia tan numerosa, la pareja recurrió en la mayor parte de los embarazos a la maternidad subrogada. Gracias a este método, varios bebés llegaron en un corto período, lo que ha permitido reunir a la extensa prole en apenas pocos años. Sin embargo, por sorprendente que parezca, ella misma admite que esto podría ser solo el comienzo.
Según ha explicado, tanto ella como su cónyuge desean superar la barrera de los 100 hijos. No obstante, por el momento han decidido esperar antes de concebir nuevas incorporaciones, ya que su prioridad actual es dedicar tiempo y atención a los más pequeños del hogar. Este deseo de ampliar aún más la familia ha despertado gran curiosidad en las redes sociales y en medios de comunicación de todo el mundo.
La maternidad subrogada es una práctica en la que una mujer gesta un bebé para otra persona o pareja, de modo que, una vez finalizado el embarazo y tras los procedimientos legales correspondientes, los padres de intención asumen la paternidad o maternidad plena del menor. En Rusia, esta modalidad está regulada y permite a ciudadanos locales y extranjeros recurrir a ella, siempre que se mantengan los contratos y requisitos médicos y legales establecidos. Entre los aspectos que suelen incluirse en dichos acuerdos se encuentran los controles de salud de la gestante, el tipo de parto y las condiciones económicas para compensar los gastos asociados.
Históricamente, las familias muy numerosas han existido en diferentes culturas y épocas, especialmente en sociedades agrarias donde se valoraba contar con más miembros que colaborasen en las tareas del campo. Con el paso del tiempo y la urbanización, la media de hijos por mujer descendió en la mayoría de los países, situándose en cifras mucho más modestas. Sin embargo, aún hoy día algunas parejas optan por tener una descendencia amplia, bien por convicciones personales, religiosas o por el deseo de crear un gran proyecto familiar.
Gestionar una familia de decenas de hijos plantea desafíos logísticos evidentes: disponer de espacio en la vivienda, garantizar la atención sanitaria, cubrir los gastos de alimentación, vestuario y educación, así como cuadrar los horarios de cada niño. En este sentido, las parejas que optan por familias numerosas suelen desarrollar métodos de organización muy estrictos, dividir responsabilidades entre ambos progenitores y, en ocasiones, recibir apoyo de cuidadores o servicios sociales.
Aunque la historia de Kristina y Galip resulte excepcional, abre un debate sobre los límites éticos y sociales de la procreación asistida y la maternidad subrogada. A medida que la tecnología médica avanza, también lo hacen los dilemas relacionados con el bienestar de las gestantes, los derechos del niño y las implicaciones psicológicas de crecer en entornos tan amplios. Por ahora, la joven madre rusa se muestra firme en su proyecto y dispuesta a continuar ampliando su clan familiar, siempre y cuando las circunstancias permitan ofrecer a cada uno de sus pequeños la atención y cariño que requieran.


