La canadiense Maya Gebala, de 12 años, ha empezado a mostrar señales alentadoras en su proceso de recuperación tras resultar gravemente herida por disparos en la cabeza y el cuello. El ataque se produjo el pasado 10 de febrero en la biblioteca de la escuela de Tumbler Ridge, en la provincia de Columbia Británica, cuando un individuo armado irrumpió con la intención de causar un gran número de víctimas. Maya, sin pensarlo dos veces, intentó cerrar la puerta para proteger a sus compañeros y, en ese instante, fue alcanzada por varios proyectiles.
Según han informado los familiares, la menor permaneció durante varias semanas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de un hospital regional. Recientemente, tanto médicos como fisioterapeutas comunicaron que la niña había superado la fase más crítica y estaba preparada para un tratamiento intensivo de rehabilitación. Su traslado a un centro especializado marca el inicio de una etapa dedicada a recuperar movilidad, fuerza y habilidades cognitivas afectadas por el traumatismo.
El padre de Maya declaró que la pequeña ya realiza movimientos intencionados con las extremidades superiores e inferiores y consigue incorporarse y mantenerse sentada en la cama con la ayuda de los terapeutas. Además, ha podido participar en ejercicios sencillos de fisioterapia dirigidos a restablecer su equilibrio y coordinación. Estos avances, según el equipo médico, son fundamentales para evaluar el pronóstico a medio plazo y planificar intervenciones más específicas.
En las últimas semanas, los especialistas identificaron un absceso intracraneal cuya evolución es estable. Este hallazgo evitó que la adolescente se sometiera de inmediato a una intervención de implantación de una prótesis craneal, ya que antes era necesario drenar el cúmulo de líquido infectado y controlar la infección. La ausencia de crecimiento en el tamaño del absceso representa un paso crucial para asegurar que los tejidos cerebrales circundantes no sufran complicaciones adicionales.
La madre de la menor, Cia Edmonds, compartió en redes sociales un mensaje optimista: “Tuvimos algunas buenas noticias por primera vez. Me siento inmensamente orgullosa de mi hija. Es una auténtica luchadora”. Estas palabras reflejan la emoción y el alivio de la familia, que ha recibido apoyo de vecinos, amigos y desconocidos tras la difusión del caso. Actualmente, Maya permanece consciente, comunicativa y mantiene un “brillo en los ojos”, según su progenitora.
Un absceso intracraneal suele formarse cuando se produce una acumulación de pus dentro del cráneo, generalmente como consecuencia de una infección bacteriana después de una lesión penetrante. El tratamiento implica drenaje quirúrgico y administración prolongada de antibióticos de amplio espectro para evitar secuelas neurológicas. En el caso de Maya, el equipo multidisciplinar evalúa constantemente imágenes de resonancia magnética y tomografía computarizada para vigilar la evolución.
Los tiroteos en centros educativos, aunque poco frecuentes en Canadá, han generado protocolos de seguridad más estrictos en muchos distritos escolares. Entre las medidas adoptadas destacan sistemas de acceso controlado, simulacros de emergencia regulares y la presencia de oficiales de seguridad. A pesar de ello, las reacciones de estudiantes como Maya, dispuestos a arriesgar su vida por los demás, subrayan la importancia de combinar tecnología y formación con una cultura de prevención y primeros auxilios.
Tras un traumatismo craneoencefálico, la rehabilitación en menores incluye terapia ocupacional, logopedia y fisioterapia neurológica. Los profesionales trabajan para restablecer funciones motoras, del habla y cognitivas, con el objetivo de alcanzar la mayor independencia posible. La familia ha señalado que, aunque el camino sea largo, las metas alcanzadas hasta ahora refuerzan la esperanza de una recuperación sustancial.
En los próximos meses, Maya continuará bajo vigilancia médica y seguirá un plan de ejercicios progresivos. Su caso se ha convertido en un ejemplo de valentía y resistencia, y ha recibido el respaldo de organizaciones que defienden la seguridad escolar y la atención de víctimas de violencia armada. Sin duda, los primeros signos de mejoría de la niña son motivo de alivio para quienes han seguido de cerca esta historia de coraje.


