La presentadora Xuxa Meneghel y otras celebridades se manifestaron tras políticos de derechas proponer una enmienda a la PEC que permite jornadas de 52 horas semanales y aplaza cambios laborales durante diez años. Entre los firmantes se encuentran Nikolas Ferreira, Ricardo Salles, Mario Frias, Rosangela Moro, Marco Feliciano y Júlia Zanatta.
En las redes sociales, la diputada federal Erika Hilton (PSOL/SP) expuso a los 176 diputados que firmaron la enmienda, calificándola de “ataque a los trabajadores”. Ella destacó: “¡URGENTE! ¡ATAQUE A LOS TRABAJADORES! 176 diputados de derechas acaban de presentar una propuesta que IMPIDE el fin de la escala 6×1 hasta 2036. Además, esta propuesta crea jornadas de trabajo de hasta 52 HORAS SEMANALES. ¡Vea la lista de todos los diputados que firmaron!”, escribió Erika Hilton. Xuxa comentó sobre la enmienda, calificándola de un retroceso inhumano.
Otras figuras públicas también se pronunciaron. La actriz Mariana Xavier calificó la propuesta de absurda y criticó la situación en la que la población se ve obligada a trabajar en exceso mientras los políticos se benefician. Astrid Fontenelle, presentadora, también expresó su indignación, calificando al Congreso de “el peor de la historia”.
En la práctica, el texto modifica la PEC 221/2019, que preveía una reducción gradual de la jornada semanal de 44 a 36 horas. En lugar de ello, la nueva propuesta amplía la jornada, flexibiliza derechos y fortalece el poder de negociación de los empleadores.
Contexto y antecedentes
En Brasil, las Propuestas de Enmienda a la Constitución (PEC) siguen un trámite especial que incluye votaciones en dos turnos tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado Federal. Para ser aprobadas, deben contar con el apoyo de al menos tres quintos de los miembros en cada cámara. La PEC 221/2019 había fijado como meta la reducción paulatina de la jornada laboral, un avance respaldado por sindicatos y organizaciones de defensa de los derechos del trabajador.
La denominada “escala 6×1” se refiere a un sistema en el que el trabajador cumple seis días de actividad consecutivos seguidos de un día de descanso. La propuesta cuestionada no sólo retrasa el fin de este régimen hasta 2036, sino que abre la puerta a una semana laboral de hasta 52 horas, muy por encima de los estándares tradicionales.
La jornada semanal de 44 horas está establecida en la Constitución brasileña desde 1988 y forma parte de la Consolidação das Leis do Trabalho (CLT). Desde entonces, se han debatido múltiples reformas laborales destinadas a flexibilizar horarios, promover la negociación colectiva y ajustar las leyes a nuevas modalidades de empleo, como el teletrabajo. En 2017, por ejemplo, ya se introdujeron modificaciones significativas para modernizar aspectos de la CLT, aunque ninguna tan controvertida como la actual enmienda.
A nivel internacional, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomienda como estándar una jornada máxima de 48 horas semanales con periodos de descanso adecuados. Algunas naciones europeas han experimentado con reducciones a 35 o 32 horas semanales, siempre acompañadas de negociaciones con sindicatos y acuerdos de productividad.
Con la propuesta de 52 horas, Brasil se distanciaría de estos modelos y entraría en un debate intenso sobre el equilibrio entre competitividad económica y derechos laborales. Tras la presentación de la enmienda, se espera que las comisiones especiales de la Cámara de Diputados inicien sesiones de análisis y audiencias públicas para evaluar impactos sociales y económicos antes de la votación definitiva.


