
Un cañón autopropulsado del Ejército dispara durante maniobras junto a la frontera. (Foto: Instagram)
El Parlamento ha aprobado una norma que establece la creación de un tribunal militar especial con facultades para imponer la pena de muerte a los individuos acusados de haber participado en los ataques de octubre de 2023. Esta nueva legislación autoriza a un cuerpo judicial integrado por jueces militares a tramitar procedimientos penales contra los sospechosos, desde la investigación hasta la sentencia capital.
El origen de esta medida se remonta a los atentados de octubre de 2023, que conmocionaron a la sociedad al revelarse su coordinación y el elevado número de víctimas. Si bien las autoridades argumentan que la dimensión y gravedad de esos hechos exigen mecanismos excepcionales, la instauración de un tribunal militar con potestad de condenar a muerte supone una vuelta de tuerca en el tratamiento jurídico de casos de terrorismo.
El tribunal militar especial estará compuesto por magistrados de carrera pertenecientes a las Fuerzas Armadas y contará con un fiscal designado por el Estado Mayor. Además, la ley prevé la intervención de un defensor de oficio para garantizar el derecho a la asistencia letrada de los acusados. No obstante, la estructura y el procedimiento difieren de la jurisdicción ordinaria, pues los plazos para presentar pruebas y recurrir sentencias son más breves.
La posibilidad de aplicar la pena capital marca un precedente inédito en la legislación actual del país, donde la última ejecución fechaba de décadas atrás. A nivel internacional, son escasos los ejemplos de tribunales militares que puedan dictar sentencias de muerte, por lo que la norma ha generado un amplio debate entre juristas y organizaciones de derechos humanos.
Expertos en derecho internacional han advertido que este tipo de disposiciones puede entrar en conflicto con tratados suscritos por el Estado, en particular aquellos que prohíben la pena de muerte o limitan su aplicación a circunstancias extremadamente excepcionales. Asimismo, recuerdan que los estándares de debido proceso requieren garantías amplias, como el acceso efectivo a pruebas, la tutela judicial efectiva y el derecho a la apelación ante instancias superiores.
En el plano práctico, la ley señala que los procedimientos iniciarán con una fase de instrucción que no podrá superar un mes, seguida del juicio oral, cuya celebración deberá tener lugar en un plazo máximo de quince días desde la conclusión de la fase preparatoria. El Ejecutivo defiende que los plazos reducidos buscan evitar la dilación en causas de gran impacto social, si bien los críticos afirman que esa celeridad podría menoscabar los derechos de defensa.
La norma entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el boletín oficial, momento a partir del cual el tribunal militar especial comenzará a constituirse y a recibir las primeras causas relacionadas con los ataques de octubre de 2023. A partir de entonces, el país asistirá a un escenario judicial de excepción, marcado por la aplicación de la pena de muerte y un procedimiento alejado de la jurisdicción civil ordinaria.


