Austin Smith, de 15 años, logró salvar a su abuelo, Ernest Monhollen, después de que un coche cayera sobre el anciano durante una reparación en un garaje en Michigan, Estados Unidos. El adolescente reaccionó rápidamente y levantó parte del vehículo para que su abuelo pudiera escapar. El accidente ocurrió mientras trabajaban en un Buick Century 1991 apoyado sobre bloques de hormigón.
Austin contó que estaba sentado en el asiento del conductor cuando percibió que algo iba mal. «Yo estaba dentro del coche… bombeando los frenos así, y sentí que se movía ligeramente», relató. Poco después de salir del coche, el vehículo se deslizó y cayó sobre Ernest, de 74 años, que quedó atrapado bajo la estructura.
Al escuchar los gritos de su abuelo, Austin logró levantar la parte delantera del coche durante unos segundos, tiempo suficiente para que el anciano se arrastrara hacia fuera. Según el informe, el automóvil pesaba más de una tonelada. «Gracias a Dios él estaba aquí, porque si hubiésemos sido solo mi abuela y yo, habría sido el fin», afirmó Ernest Monhollen.
El anciano sufrió cortes profundos en el rostro, fracturas en las costillas y en la órbita ocular, además de la pérdida de varios dientes durante el accidente. Tras el incidente, Austin declaró que no cree que podría repetir la hazaña y atribuyó su reacción al pánico y la adrenalina del momento. También señaló que el episodio fortaleció aún más su vínculo con el abuelo.
El Buick Century de 1991 pertenece a la quinta generación de este modelo de tamaño medio fabricado por Buick entre 1973 y 2005. La versión de aquel año tenía un peso aproximado de 1,4 toneladas (1.400 kg) y habitualmente se empleaba en talleres domésticos por su mecánica sencilla. Sin embargo, su elevada masa añade un riesgo importante si el vehículo no está correctamente levantado y asegurado.
En reparaciones caseras es frecuente el uso de bloques de hormigón u otros apoyos improvisados, pero estos no cumplen las normas de seguridad recomendadas. Los expertos aconsejan emplear gatos hidráulicos de calidad y soportes (caballetes) aprobados para el peso específico de cada automóvil. Estos dispositivos ofrecen estabilidad y reducen de forma notable el peligro de desplomes repentinos.
Desde el punto de vista fisiológico, la adrenalina liberada en situaciones de emergencia provoca un aumento temporal de la fuerza muscular y de la capacidad de reacción. Este efecto, conocido como «respuesta de lucha o huida», permite realizar esfuerzos extraordinarios durante unos instantes, pero no es sostenible y puede generar fatiga corporal inmediata.
Además, las personas de edad avanzada presentan una mayor vulnerabilidad en casos de aplastamiento o caídas. Con el paso de los años, la densidad ósea suele disminuir, incrementando el riesgo de fracturas incluso con fuerzas moderadas. Por ello, en talleres domésticos o comunitarios, las medidas de prevención y el acceso a equipos homologados resultan esenciales para evitar sucesos de este tipo.
Este incidente en Michigan pone de relieve la importancia de actuar con rapidez y contar con métodos seguros al reparar vehículos en entornos no profesionales. También demuestra cómo un instinto protector y una reacción impulsada por la adrenalina pueden marcar la diferencia entre una tragedia y un rescate exitoso.


