Un hombre identificado solo como Jan, de 64 años, recurrió a la Justicia belga para anular su matrimonio tras descubrir que su esposa, Mónica, de 48 años, nació biológicamente hombre y se sometió a una cirugía de reasignación de sexo antes de que ambos se conocieran. El matrimonio, formalizado en 1993, se prolongó durante 19 años sin que Jan sospechara de la transición de género de su cónyuge. La revelación, ocurrida recientemente, ha desencadenado un proceso judicial complejo y ha provocado el fin de la relación.
Según declaró Jan al diario Het Nieuwsblad, la vida íntima de la pareja transcurría con total normalidad. “Incluso durante los encuentros íntimos, nunca me di cuenta de nada”, afirmó el belga, quien se sintió engañado tras casi dos décadas de convivencia. El matrimonio no produjo descendencia en común, ya que Jan ya era padre de dos hijos de una relación anterior, lo cual evitó cuestionamientos relacionados con la fertilidad a lo largo de los años.
No fue hasta hace poco cuando surgieron las sospechas. Jan percibió un cambio en el estilo de vida de Mónica: empezó a vestir de forma más llamativa, con minifaldas y tops cortos, y a mantener conversaciones en línea que le resultaron inusuales. Estas diferencias de comportamiento le llevaron a investigar el pasado de su mujer, descubriendo así la verdad sobre su transición de género y el antecedente de una intervención quirúrgica.
Sintiendo que había sido víctima de un engaño, Jan presentó una demanda para que el matrimonio fuese legalmente anulado. Alegó que la omisión de información esencial sobre la identidad de género de su cónyuge constituyó un vicio del consentimiento, pues de haberlo sabido no habría contraído matrimonio.
En Bélgica, la anulación matrimonial puede solicitarse cuando se prueba que existió error, violencia, intimidación o engaño al contraer la unión. A diferencia del divorcio, la anulación implica que el matrimonio se considera nulo de pleno derecho, como si nunca hubiese existido. Esto puede afectar la distribución de bienes y los derechos sucesorios de ambos cónyuges.
La transición de género es un proceso que puede incluir cambios de nombre, tratamiento hormonal y cirugías de reasignación. El reconocimiento legal de la identidad de género varía según la legislación de cada país. En Bélgica, desde 2007 es posible modificar el sexo registral mediante un procedimiento judicial que requiere informes médicos y pruebas documentales, aunque la normativa ha evolucionado para ofrecer mayores garantías a las personas transgénero.
Según datos de organizaciones de derechos humanos, la legislación sobre identidad de género ha cambiado significativamente en las últimas décadas. En España, por ejemplo, la Ley 3/2007 reconoce el derecho de las personas trans a modificar sus datos registrales sin necesidad de intervención quirúrgica, siempre que acrediten un diagnóstico de disforia de género. Esta opción contrasta con otros países donde aún se exigen requisitos médicos más estrictos.
El caso de Jan y Mónica pone de manifiesto el debate sobre la privacidad de la identidad de género y el grado de transparencia necesario en el ámbito marital. Juristas belgas señalan que el núcleo del conflicto radica en determinar si la falta de información esencial influye en la voluntad real de las partes al contraer matrimonio, lo que podría invalidar el consentimiento y justificar la anulación.


