Molly Kochan ya había librado una dura batalla contra el cáncer de mama. El tratamiento incluyó quimioterapia, radioterapia, una mastectomía bilateral y cirugías de reconstrucción. La quimioterapia emplea fármacos para destruir células tumorales; la radioterapia utiliza radiaciones ionizantes para reducir el tamaño del tumor; y la mastectomía bilateral consiste en la extirpación completa de ambos pechos, a menudo seguida de procedimientos reconstructivos para restaurar la forma del tórax. Cuando parecía que lo peor había pasado, Molly recibió la noticia que nadie quiere escuchar: la enfermedad había reaparecido con fuerza devastadora, extendiéndose a los huesos, al hígado y al cerebro. El diagnóstico era terminal, lo que implica que el cáncer ya no tenía un tratamiento curativo y que las opciones se centraban en cuidados paliativos para mejorar la calidad de vida.
Al compartir esta información con su marido en 2015, Molly no encontró el apoyo que esperaba. Aunque él la había acompañado durante la primera etapa de la enfermedad, la conexión emocional y sexual entre ellos ya estaba seriamente desgastada. El matrimonio, como muchas parejas, había sufrido tensiones a lo largo de los años y la crisis de salud profundizó las grietas. Según Molly, el punto de ruptura llegó cuando él desvió la conversación hacia sus propios problemas triviales. Ella relató que la frase que marcó el final de su relación fue: “¿Podemos volver ahora al motivo de por qué estoy tan enfadado?”. Con ese comentario, Molly comprendió que no pasaría sus últimos días en un vínculo vacío y decidió abandonarlo de inmediato.
Decidida a no resignarse a un destino doloroso, Molly optó por un camino poco convencional para enfrentar la proximidad de la muerte. Buscó explorar su sexualidad de forma intensa y abierta como una manera de recuperar el control sobre su cuerpo tras las agresivas intervenciones médicas. Esa travesía se convirtió en la base del podcast Dying For Sex, creado junto a su amiga cercana, la presentadora y productora Nikki Boyer. El formato de podcast permitió a Molly compartir su historia en primera persona, generar comunidad y abrir un espacio de reflexión sobre la sexualidad en situaciones límite. Este tipo de contenido emite episodios regulares en plataformas de audio y se edita para ofrecer narrativa, testimonios y entrevistas.
La historia de Molly alcanzó tal relevancia que fue adaptada al formato de serie de televisión, con la actriz nominada al Oscar Michelle Williams en el papel protagonista. Durante el tiempo que le quedaba de vida, Molly mantuvo encuentros sexuales con 188 hombres. Según explicó, cada cita representaba una forma de reafirmarse, de sentir placer y de desafiar la idea de que su cuerpo era solo un objeto de sufrimiento. Para ella, esta experiencia fue un modo de retomar la autonomía que la enfermedad y los tratamientos le habían robado.
Mientras vivía esta etapa de exploración, Molly mantenía un blog anónimo titulado Everything Leads to This. En él explicaba que prefería no ser identificada únicamente por su enfermedad. Consideraba liberador someterse al tratamiento sin que la gente la mirara con lástima. Escribió: “Disfrutaba pasar por el tratamiento sin que me preguntaran cómo me sentía, como si yo fuera más frágil que ellos”. Mantener en secreto su diagnóstico fue un desafío constante, pero Molly aseguraba que así evitaba reacciones incómodas. Señalaba que muchos conocidos la contactaban tras saber del cáncer, pero pocos hacían el esfuerzo real de visitarla.
Poco antes de fallecer en marzo de 2019, Molly preparó un mensaje final publicado después de su muerte. El texto, titulado “Yo he muerto”, evitaba dar consejos o lecciones de vida. Confesó: “No tengo ese tipo de moralejas para compartir. Sé lo que hice al final de mi vida. Sé lo que me trajo alegría. Pero mi lista, sin duda, no te afectaría a ti”. Reflexionó sobre la libertad de actuar conforme a los propios deseos, sin la presión de expectativas ajenas. Destacó que no sintió obligación de hacer grandes viajes o de ser productiva constantemente: “¿No fue liberador? No tuve que comprar billetes a ningún lugar exótico; pude pasar días en la cama, aun queriendo ser productiva”.


