Nesta semana, una noticia ganó repercusión en las redes sociales: la ex-gimnasta Lais Souza, que quedó tetrapléjica tras un accidente de esquí en 2014, logró ponerse de pie. La ex-atleta inició un tratamiento especial con la polilamina, una sustancia desarrollada por la investigadora de la Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ), Tatiana Sampaio, que promete ayudar a personas con lesiones graves en la columna vertebral y pérdida de movilidad.
Desde el accidente, Lais Souza ha llevado a cabo sesiones regulares de fisioterapia. En las últimas semanas, comenzó a compartir fotos en las que aparece en posición erguida gracias al uso de un exoesqueleto no robótico. Este dispositivo consiste en un armazón rígido para el tronco, sujeciones para los hombros y una articulación metálica ubicada en la región de la cadera, diseñada para imitar el movimiento natural de las piernas al caminar.
El tratamiento con polilamina representa un avance en el campo de la medicina regenerativa. Se trata de una molécula que, según los estudios iniciales de la UFRJ, podría favorecer la regeneración de fibras nerviosas dañadas en la médula espinal. Aunque todavía se encuentra en fase experimental, los primeros resultados han despertado interés en la comunidad científica. La polilamina se aplica de manera local, en la zona de la lesión, y se combina con terapias físicas intensivas para maximizar su eficacia.
Lais Souza fue una destacada gimnasta artística brasileña antes de su tragedia en 2014. Participó en dos Juegos Olímpicos —Beijing 2008 y Londres 2012— y, tras retirarse de la gimnasia, inició una nueva etapa en el esquí de velocidad. El 5 de enero de 2014, sufrió una caída que le provocó una lesión medular severa, dejándola sin sensibilidad ni movilidad por debajo del cuello.
La fisioterapia ha sido la base de su rehabilitación. Esta disciplina combina ejercicios de fortalecimiento muscular, estiramientos y técnicas de estimulación neuromuscular, con el objetivo de mantener la masa ósea y mejorar la circulación sanguínea. En casos de lesión medular, la fisioterapia también contribuye a prevenir complicaciones secundarias, como úlceras por presión, contracturas y problemas respiratorios.
El uso de exoesqueletos no robóticos, como el que emplea Lais Souza, se ha popularizado en los últimos años. A diferencia de los modelos robóticos avanzados, estos aparatos suelen depender en gran medida de la fuerza residual del paciente y de soportes mecánicos. Permiten encuadrar la marcha pasiva y activa, ayudando a enviar estímulos al sistema nervioso central y favoreciendo el reflejo de la locomoción.
Las lesiones de la médula espinal afectan a miles de personas cada año a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, se producen entre 250.000 y 500.000 casos nuevos anuales, generalmente causados por traumatismos, accidentes de tráfico o practicar deportes de alto riesgo. Hasta la fecha, los tratamientos disponibles se centran en la estabilización inicial y la rehabilitación funcional, sin ofrecer una solución definitiva para la regeneración del tejido nervioso.
El caso de Lais Souza ha cobrado relevancia no solo por su historial deportivo, sino también por el potencial de la polilamina y las tecnologías de asistencia para cambiar el panorama de la recuperación tras una lesión medular. Si los ensayos clínicos confirman su eficacia, podríamos estar ante una nueva etapa en la medicina regenerativa, capaz de ofrecer esperanza a pacientes que hasta ahora dependían únicamente de terapias físicas convencionales.


