
El adiós a Ricardo Ortiz, maestro en el manejo de toros (Foto: Instagram)
Ricardo Ortiz tenía 51 años y trabajaba en el manejo de animales para una empresa que realiza corridas de toros. Según fuentes de la compañía, Ortiz se encargaba de supervisar el traslado y la preparación de los ejemplares antes de cada espectáculo taurino. Su fallecimiento ha generado consternación entre compañeros y profesionales del sector, que destacan su dedicación y experiencia en el trato con animales de gran volumen.
El trabajo de manejo de animales en el contexto de las corridas de toros implica una serie de tareas técnicas y logísticas. El operario debe coordinar el cuidado diario de los toros, que incluye alimentación, higiene, transporte y revisión del estado de salud en colaboración con veterinarios. También resulta fundamental garantizar la seguridad tanto de las reses como del personal, aplicando protocolos de protección y movilidad.
Las empresas dedicadas a las corridas de toros mantienen una arraigada tradición en la cultura española, con raíces que se remontan a varios siglos atrás. Cada temporada taurina moviliza a ganaderos, toreros, subalternos y equipos de apoyo como el manejo de animales, que es esencial para el desarrollo de los festejos. Estos profesionales aportan conocimientos especializados sobre el temperamento y la fisiología de los toros de lidia.
La jornada diaria de un encargado de manejo de animales comienza con la revisión de corrales y la limpieza de las instalaciones, continúa con la supervisión del traslado de los toros al ruedo y finaliza con la organización del retorno a las ganaderías. Durante cualquier desplazamiento, se emplean camiones adaptados y jaulas homologadas para minimizar el estrés de los animales y prevenir incidentes. El control de documentación y aseguramiento del bienestar también forman parte de sus funciones.
Históricamente, el rol de los encargados de manejo de animales ha evolucionado para incorporar medidas de bienestar animal y normativas de seguridad más estrictas. En las últimas décadas, se han desarrollado protocolos veterinarios y formaciones especializadas para estos operarios, con el fin de reducir riesgos laborales y garantizar el respeto a la integridad física de los toros. Estas mejoras buscan un equilibrio entre la tradición taurina y los estándares contemporáneos de protección animal.
La muerte de Ricardo Ortiz recuerda la labor silenciosa de quienes, tras bambalinas, hacen posible cada corrida. Sus compañeros destacan su profesionalidad y el profundo conocimiento que tenía de la especie bovina de lidia. La compañía ha trasladado sus condolencias a la familia y reitera su compromiso con la seguridad y el bienestar de todos los miembros de su plantilla.


