Mastercard tuvo que asumir pagos de varios millones de dólares (equivalentes a decenas de millones de euros) tras la quiebra del Banco Master, que provocó el colapso de Will Bank. Según el diario O Globo, la compañía se vio obligada a cubrir importes de transacciones realizadas por clientes de la fintech con distintos comerciantes en Brasil.
De acuerdo con las fuentes consultadas, los usuarios de Will Bank contaban con hasta R$ 5.000 millones (aproximadamente € 900 millones) en pagos pendientes en el momento de la liquidación de la entidad. Mastercard habría asumido cerca de la mitad de ese importe, correspondiente a las transacciones con vencimiento durante los primeros treinta días después del colapso.
En un comunicado oficial, la empresa explicó que adelantó los pagos previstos por su obligación regulatoria en el sistema de tarjetas, mayoritariamente con recursos propios, y que ahora aguarda el reembolso por parte del liquidante designado para el proceso de disolución del banco. El Banco Central de Brasil, responsable de nombrar al liquidante del caso, no ha emitido comentarios públicos al respecto hasta el momento.
Para mitigar el impacto financiero, Mastercard podría ejecutar garantías entregadas por la propia fintech al formalizar su adhesión a la red de pagos. Entre esos activos figuran participaciones en el Banco de Brasília y en la firma de comercio electrónico Westwing, algunas de las cuales ya habrían sido enajenadas.
Asimismo, tras la liquidación de Will Bank, Mastercard pasó a ostentar alrededor del 6,9% del capital social del Banco de Brasília. Esta participación ha suscitado interrogantes sobre la estructura de gobierno y los riesgos asumidos por la entidad, dada su vinculación previa con operaciones del Banco Master.
Will Bank, especializada en ofrecer tarjetas de crédito destinadas a segmentos de población de renta más baja, fue adquirida por el Banco Master en 2024. A raíz de la intervención y del procedimiento de liquidación de la institución matriz, la fintech mantuvo actividad comercial de manera temporal, pero cerró definitivamente cerca de dos meses después del inicio del proceso.
Con anterioridad a la insolvencia, Mastercard ya había restringido los límites de operación de la fintech en su red de adquirencia y, finalmente, bloqueó sus servicios al carecer de garantías suficientes para respaldar las transacciones futuras.
Diversas empresas del sector de pagos sostienen que la responsabilidad de Mastercard podría extenderse más allá de los treinta días inicialmente asumidos, conforme a las prácticas internacionales de compensación y liquidación de tarjetas. Sin embargo, la compañía argumenta que aún no está plenamente sujeta a una normativa más estricta impuesta por el Banco Central brasileño, que establece plazos de adecuación para definir obligaciones en situaciones de impago; dicho plazo legal vencerá en mayo.
Contexto y funcionamiento de las redes de pago
Mastercard es una de las principales redes internacionales de tarjetas de crédito y débito. Su modelo de negocio se basa en conectar emisores de tarjetas, adquirentes y comercios, garantizando la autorización, compensación y liquidación de las transacciones. Cuando un emisor autorizado entra en situación de insolvencia, las reglas de la red obligan a anticipar los fondos a los comercios para evitar perjuicios al comercio minorista y mantener la confianza en el sistema. Este mecanismo, conocido como “pre-financiación” o “pre-financiamiento”, es habitual en casos de quiebra de emisores de tarjetas y se rige por los contratos de afiliación y las normas regulatorias de cada país.
En Brasil, el Banco Central supervisa la liquidación de entidades financieras y designa un profesional o entidad para administrar el proceso de disolución, llamado liquidante. Entre sus responsabilidades figuran la valoración y venta de activos, la recuperación de deudas y la distribución de los fondos a acreedores y clientes. Mientras tanto, las redes de pago suelen adelantar los fondos a los comerciantes, quedando a la espera de la devolución de estas sumas por parte del liquidante.
Este episodio reafirma la complejidad de gestionar riesgos en el ecosistema de pagos electrónicos, donde bancos, fintech y redes internacionales cooperan bajo marcos contractuales y regulatorios que buscan equilibrar la innovación financiera con la protección de consumidores y comerciantes.


