
El primer ministro israelí interviene ante la ONU tras el ataque al yacimiento de gas South Pars (Foto: Instagram)
El pasado miércoles, Israel lanzó un ataque contra el yacimiento de gas South Pars, la mayor reserva mundial de gas situada en Irán. La ofensiva sorprendió a las autoridades iraníes al dirigirse directamente a uno de sus activos energéticos más estratégicos y de mayor envergadura.
El campo de gas South Pars, compartido en la práctica con la parte conocida como North Dome en Qatar, es considerado el depósito de gas más grande del mundo. Sus reservas se estiman en decenas de billones de metros cúbicos, lo que lo convierte en un pilar fundamental para el suministro interno y las exportaciones de Irán.
Gran parte de la producción de South Pars se destina al consumo nacional para generación eléctrica y procesos industriales, mientras que una proporción relevante se canaliza a la exportación. Esta dualidad refuerza la posición de Irán en los mercados regionales, al tiempo que le aporta ingresos en divisas.
El ataque de Israel afecta directamente a la infraestructura de pozos y plataformas offshore en el golfo Pérsico, claves para mantener la presión y el flujo constante del hidrocarburo. Cualquier interrupción prolongada podría reducir la capacidad de producción diaria y obligar a Irán a reprogramar su calendario de envíos.
Desde el punto de vista geopolítico, la acción incrementa la tensión entre Israel e Irán, cuyos enfrentamientos indirectos en la región llevan años marcando la agenda de seguridad en Oriente Medio. Al golpear instalaciones energéticas, Israel demuestra capacidad de proyección y refuerza su estrategia de presión sobre los recursos críticos iraníes.
La repercusión en los mercados internacionales de gas podría ser notable si los precios suben ante el temor de desabastecimiento parcial. Europa, por ejemplo, ya ha recortado parte de sus compras a Irán en los últimos meses y vigila con atención cualquier alteración en los flujos hacia el Mediterráneo y Asia.
En el pasado, Irán ha desplegado defensas antiaéreas y sistemas de protección naval para preservar South Pars, pero este ataque plantea dudas sobre la eficacia de esos dispositivos. Las autoridades iraníes, tras condenar la agresión, han anunciado que evaluarán la magnitud del daño y prepararán una respuesta adecuada.


