Una mujer fue acusada de homicidio tras la muerte de un niño de 10 años bajo su cuidado, ocurrida en abril en Estados Unidos. Según el informe policial, la víctima, identificada como Dakota Levi Stevens, falleció a consecuencia de una asfixia provocada cuando la responsable de su acogimiento, Jennifer Lee Wilson, se tumbó sobre él durante varios minutos para contenerlo.
De acuerdo con los documentos judiciales a los que tuvo acceso la prensa, el menor habría intentado huir hacia la vivienda de un vecino, lo que motivó la reacción de la mujer. Wilson declaró ante las autoridades que el niño se estaba “portando mal” y, para impedir que se alejara, se sentó sobre él en el exterior de la casa. Testigos presenciales relataron que la criatura gritaba de dolor mientras estaba inmovilizada y, en un momento dado, dejó de moverse.
Imágenes de una cámara de seguridad recogidas en la escena muestran a la presunta autora del delito permaneciendo sobre el menor incluso después de que este no reaccionara. Según consta en el expediente, la acusada llegó a cuestionar si el niño fingía la falta de respuesta. Una de las hermanas de acogida presentes declaró: “Yo estaba sentada encima de él y pensé que estaba haciendo una rabieta, hasta que dejó de gritar”.
Cuando los servicios de emergencia llegaron al lugar, Dakota no presentaba pulso ni respiración. Fue trasladado en helicóptero a un hospital de la zona, pero falleció dos días después a causa de la asfixia mecánica certificada en el informe forense. El caso, clasificado como homicidio, recayó en una jurisdicción donde el sistema de justicia contempla penas de hasta seis años de prisión para este tipo de delito.
El menor formaba parte del sistema de acogimiento familiar, conocido en Estados Unidos como “foster care”, un programa de protección a menores que no pueden permanecer con sus progenitores biológicos. Este mecanismo se rige, bajo la actual administración del presidente Donald Trump, por una serie de estándares federales y estatales destinados a garantizar el bienestar de los niños en hogares de acogida.
El instituto forense del condado determinó que la causa de muerte fue asfixia mecánica, es decir, la privación de oxígeno causada por la presión ejercida sobre el tórax y el abdomen del niño. En el ámbito legal, este tipo de lesión se considera un agravante cuando las acciones que la provocan responden a una conducta deliberada o negligente con resultado de muerte.
La acusada, Jennifer Lee Wilson, fue detenida a principios de este mes y se encuentra en prisión preventiva a la espera de juicio. De ser declarada culpable, podría enfrentarse a una condena de hasta seis años de encarcelamiento, según las disposiciones del código penal del estado donde ocurrieron los hechos. Durante la investigación, los fiscales han recabado testimonios, registros de llamadas al servicio de emergencias y las grabaciones de seguridad para reconstruir el incidente.
El sistema de acogida familiar en Estados Unidos tiene por objetivo proporcionar un entorno estable a menores que carecen de cuidado parental directo, pero este caso plantea preguntas sobre los protocolos de supervisión y la formación que reciben los hogares encargados de su custodia. Organismos expertos recomiendan evaluaciones periódicas, seguimiento psicológico y controles de sobrepeso o problemas de salud que puedan afectar la capacidad física de los cuidadores.
A la espera de la vista preliminar, la sociedad local y las organizaciones defensoras de los derechos de los niños han expresado su inquietud por la seguridad en hogares de acogida. El proceso judicial continuará con la presentación de pruebas periciales y el testimonio de testigos que estuvieron presentes el día de los hechos.


