Willie Myrick, de nueve años, fue secuestrado la noche del 31 de marzo de 2014 en Atlanta (Estados Unidos) mientras jugaba frente a su casa. Según relata el propio niño, el autor del rapto lo puso en libertad después de que él cantase de forma ininterrumpida un himno cristiano durante aproximadamente tres horas dentro del vehículo del delincuente.
El menor asegura que el sospechoso lo atrajo al dejar dinero junto a un árbol y, al acercarse Willie para recogerlo, lo introdujo a la fuerza en un coche. Durante el trayecto por distintas zonas del estado de Georgia, el secuestrador lo amenazó: “Me estaba insultando, me decía que me callase y que no quería escuchar ni una palabra mía. Me advirtió que si se lo contaba a alguien, me haría daño de una forma muy grave”, contó a la cadena WSB-TV.
Con miedo pero intentando mantener la calma, Willie comenzó a entonar de forma repetida la canción “Every Praise”, compuesta por el cantante cristiano Hezekiah Walker. Según el relato del niño, siguió cantando el himno sin pausa, a pesar de las órdenes del secuestrador para que cesara. Esta pieza, muy difundida en el ámbito de la música gospel, se convirtió en su única vía de consuelo durante el cautiverio.
Tras cerca de tres horas de viaje, el hombre detuvo el coche en East Point, localidad situada al suroeste de Atlanta dentro de su área metropolitana, y obligó a Willie a salir. “Abrió la puerta y me empujó fuera. Me dijo que no se lo contase a nadie”, relató el menor antes de correr en busca de ayuda.
El niño llegó hasta varias casas próximas y llamó a la puerta de un vecino, que dio aviso a la policía. Poco después, la congregación religiosa que asiste la familia de Willie organizó un acto de celebración para conmemorar su liberación, coincidiendo con su décimo cumpleaños y dando gracias por su regreso sano y salvo.
Al conocer lo sucedido, Hezekiah Walker viajó desde su residencia hasta Atlanta para sumarse a la fiesta organizada por la iglesia. El artista cristiano comentó emocionado: “Es muy conmovedor porque jamás sabes a quién vas a tocar. Sólo quería darle un abrazo y decirle que lo quiero. De verdad creo que Dios habló a través de mi música para salvar la vida de ese joven”.
Especialistas en psicología infantil subrayan que la música puede ejercer un efecto terapéutico en situaciones de alto estrés o peligro, ayudando a regular las emociones y a reducir la ansiedad. En el caso de Willie, el canto le proporcionó un mecanismo de afrontamiento que, según los testimonios recogidos, resultó clave para mantener su fortaleza durante el secuestro.


