
Esquiadores descienden por una ladera nevada en el Grossglockner, la cima más alta de Austria (Foto: Instagram)
El caso ocurrió el año pasado cuando una mujer falleció por congelación mientras ascendía la montaña más alta de Austria. Según los reportes disponibles, la escaladora quedó atrapada en condiciones extremas de frío y ventisca que la imposibilitaron continuar el ascenso y provocaron un colapso por hipotermia.
La montaña en cuestión es el Grossglockner, con 3.798 metros de altitud, considerada la cumbre más elevada del país. Esta cima, situada en los Alpes Orientales, presenta rutas técnicas que requieren experiencia en terreno helado y conocimientos avanzados de seguridad en alta montaña. Durante el invierno, las temperaturas pueden descender por debajo de -20 °C, además de registrarse fuertes rachas de viento que aumentan el riesgo de congelación de la piel y los tejidos.
La hipotermia progresa cuando la temperatura corporal desciende por debajo de 35 °C, afectando primero las extremidades y luego los órganos vitales. En estas circunstancias, una tardanza de solo unas horas sin el equipo adecuado, como ropa térmica, sacos de dormir de alta montaña y sistemas de comunicación, puede resultar fatal. Las víctimas presentan escalofríos intensos, confusión mental y, en fases avanzadas, pérdida de conciencia.
Históricamente, el Grossglockner fue escalado por primera vez en 1800 en una expedición que combinó a científicos y alpinistas. Desde entonces, ha atraído cada temporada a cientos de montañeros de todo el mundo. Sin embargo, los períodos de invierno siguen siendo especialmente peligrosos debido a la formación de placas de hielo, aludes y el aislamiento que sufren los escaladores en caso de accidente.
Los expertos en montañismo recomiendan realizar ascensiones de este tipo siempre en compañía, con guías cualificados y con un registro detallado de la previsión meteorológica. Asimismo, subrayan la conveniencia de disponer de dispositivos GPS de alta precisión y balizas de emergencia, así como de mantener una adecuada aclimatación antes de intentar cumbres superiores a los 3.000 metros.
El suceso pone de relieve los riesgos inherentes a las expediciones de alta montaña y la necesidad de una preparación exhaustiva. Cada año, varios alpinistas se enfrentan a condiciones extremas que pueden derivar en congelaciones, caídas o avalanchas. A pesar de los avances en material y técnicas de rescate, la montaña conserva un factor impredecible que exige respeto y prudencia.


