Un menor de un año y ocho meses falleció en la localidad de Sorriso, a 420 km de Cuiabá (Mato Grosso), tras atragantarse con palomitas de maíz. El incidente se produjo en un domicilio donde la familia ofrecía el alimento al bebé, que comenzó a toser y sufrió una obstrucción de las vías respiratorias.
El Servicio de Atención Móvil de Urgencia (Samu) circulaba de camino a otra emergencia cuando fue interceptado por vecinos que pedían auxilio inmediato. Al llegar, los sanitarios iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) antes incluso de que los bomberos se personaran en el lugar. A pesar de los esfuerzos, el pequeño no sobrevivió.
Según la enfermera de la unidad de bomberos Kayline Konrat, la atención fue rápida y coordinada: “La viatura del Samu actuó con inmediatez y, al sumarse la dotación del Cuerpo de Bomberos, aplicamos todos los protocolos establecidos. Lamentablemente, no resistió”. Tras la confirmación del óbito, la Pericia Oficial e Identificación Técnica (Politec) realizó la necropsia para determinar la causa exacta de la muerte.
Una vez completada la necropsia, el caso fue remitido a la Policía Civil para la investigación de las circunstancias del suceso. En Brasil, la legislación prevé que en los casos de defunción súbita y sin acompañamiento de personal sanitario en domicilio, la Policía Civil indague posibles negligencias o defectos de fabricación en productos alimentarios.
Contexto y prevención
La asfixia por atragantamiento es una de las principales causas de muerte accidental en niños menores de cuatro años. Organismos de salud recomiendan no ofrecer alimentos con forma circular o redondeada que puedan alojarse en la faringe. Entre estos productos, se encuentran las palomitas, uvas, salchichas o caramelos duros. Se aconseja cortar los alimentos en trozos pequeños y supervisar permanentemente la ingesta.
En caso de atragantamiento, la primera respuesta debe incluir la maniobra de Heimlich adaptada al tamaño del niño o, ante bebés menores de un año, la combinación de golpes en la espalda y compresiones torácicas. La formación de familiares y cuidadores en primeros auxilios puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Historia de protocolos de emergencia
El Sistema Único de Salud (SUS) de Brasil incorpora desde hace décadas el Samu y los cuerpos de bomberos como pilares de la atención prehospitalaria. Ambos equipos se coordinan mediante el número 192 en Samu y 193 en bomberos, ofreciendo respuestas en menos de 20 minutos en zonas urbanas. No obstante, en áreas rurales o de difícil acceso puede haber demoras que impacten la supervivencia de las víctimas.
Lecciones aprendidas
Este caso pone de manifiesto la necesidad de intensificar las campañas de concienciación sobre la prevención de atragantamientos infantiles. Asimismo, subraya la importancia de la colaboración entre la ciudadanía y los servicios de urgencias para acortar los tiempos de respuesta y mejorar los resultados en situaciones críticas.


