Recientes imágenes extraídas de los archivos de Jeffrey Epstein han puesto en evidencia detalles de Little St. James, la pequeña isla caribeña donde el magnate y sus colaboradores presuntamente cometían abusos. Entre la documentación aparece una escotilla en uno de los edificios principales de la propiedad, cuya estructura y ubicación generaron gran revuelo en círculos dedicados a difundir teorías conspirativas. El supuesto conducto directo al océano despertó conjeturas sobre su uso para deshacerse de restos de víctimas.
Estas hipótesis sostienen que los cuerpos podrían haber sido arrojados al mar, confiando en que los tiburones borrarían cualquier rastro. No obstante, las autoridades encargadas de la investigación han declarado no haber encontrado ninguna prueba que respalde esas afirmaciones. Según los informes oficiales, no existen evidencias confirmadas de asesinatos ni de vertido de cadáveres en el océano vinculados a las instalaciones de la isla.
Los planos y registros de construcción analizados por expertos indican que el vano corresponde a un sistema habitual en residencias insulares que dependen del tránsito marítimo de suministros. En edificios aislados es común incorporar una apertura para el desembarco de mercancías y material de mantenimiento directamente desde embarcaciones, facilitando la logística sin que ello suponga ninguna actividad delictiva.
Diversos peritos forenses y funcionarios judiciales han catalogado la información que circula en redes sociales como no verificada. Estas especulaciones forman parte de un abanico más amplio de rumores que rodean a Jeffrey Epstein y a su entorno. Hasta el momento, no se ha aportado ninguna prueba científica, testifical ni documental que confirme el uso de esta escotilla con fines criminales.
Jeffrey Epstein, magnate estadounidense acusado de tráfico de menores y abuso sexual, adquirió Little St. James en 1998 y la convirtió en su centro de operaciones en el Caribe. Tras su detención en julio de 2019, los tribunales de Estados Unidos reclamaron y examinaron múltiples registros, correos electrónicos y fotografías. Parte de ese material ha sido recientemente divulgado por el Departamento de Justicia, reavivando el interés público y mediático por las circunstancias y los presuntos delitos cometidos en dicha propiedad.
Especialistas en criminología y arquitectura marítima advierten sobre la proliferación de relatos sensacionalistas cuando faltan datos verificables. Señalan que, para garantizar la transparencia y evitar la desinformación, las acusaciones deben sustentarse en peritajes rigurosos y en pruebas legales sólidas. Mientras no se presenten elementos fehacientes, las teorías sobre el vertido de cuerpos a través de la escotilla de Little St. James quedarán en el terreno de la mera especulación.


