
Dos líderes mundiales junto a sus aviones presidenciales durante una reunión diplomática (Foto: Instagram)
El tratado nuclear suscrito entre Moscou y Washington expira este jueves, 5 de febrero, sin que los EUA hayan ofrecido respuesta formal a la propuesta de prórroga. El acuerdo, vigente desde 2011, establece límites a los arsenales de misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés) y a las ojivas nucleares lanzables desde submarinos, con inspecciones mutuas para garantizar el cumplimiento de sus disposiciones.
Firmado en abril de 2010, el pacto de reducción de armas estratégicas entró en vigor en febrero de 2011 y fijó por primera vez un tope de 1.550 ojivas desplegadas por cada parte. Moscou y Washington acordaron igualmente recortes en los lanzadores de misiles y en las posiciones terrestres de misiles balísticos intercontinentales. Los mecanismos de verificación incluyen visitas periódicas a instalaciones clave y el intercambio de datos satelitales sobre despliegues militares.
Además de los límites cuantitativos, el tratado prevé un régimen de inspecciones in situ, tanto de bases rusas como de emplazamientos de las fuerzas estratégicas estadounidenses. Gracias a ese sistema, Moscou y Washington han mantenido un nivel de transparencia y reducción de riesgos que se remonta al deshielo posterior a la Guerra Fría. Las inspecciones han cubierto desde silos de misiles hasta submarinos de propulsión nuclear.
En las últimas semanas, Moscou ha reiterado su disposición a extender el pacto por cinco años, tal como permite el protocolo de enmienda. Sin embargo, los EUA no han entregado respuesta oficial ni han iniciado conversaciones formales para activar la cláusula de extensión automática. Esta falta de comunicación ha generado preocupación en círculos diplomáticos y militares, donde se teme un vacío legal y técnico al expirar el acuerdo.
La eventual caducidad del tratado podría abrir la puerta a una nueva carrera armamentística basada en misiles hipersónicos y en sistemas de lanzamiento rápido. Sin un marco que limite las capacidades ofensivas, tanto Moscou como Washington podrían aumentar sus arsenales, elevar la tensión global y poner en riesgo los avances en desarme alcanzados durante las últimas décadas.
Para evitar ese escenario, cabe la posibilidad de convocar reuniones bilaterales de alto nivel o de recurrir a canales multilaterales, como la Organización para la Prohibición de Armas Químicas o las conferencias de Irán y Corea del Norte, donde se discuten temas de no proliferación. El reloj avanza y, mientras Moscou insiste en la necesidad de diálogo, los EUA deberán decidir antes de la medianoche del jueves si activan la prórroga o dejan que el tratado decaiga.


