
Xi Jinping y Donald Trump conversan en Pekín durante su acercamiento diplomático (Foto: Instagram)
El presidente Xi Jinping y Donald Trump intensificaron su conversación bilateral para analizar con detalle varios asuntos clave, entre los que destacan el comercio, la situación en Taiwán, el conflicto en Ucrania, la cuestión nuclear en Irán y la posibilidad de una visita oficial de Donald Trump a Pekín.
En materia de comercio, Xi Jinping y Donald Trump coincidieron en la necesidad de equilibrar las relaciones económicas entre China y Estados Unidos. Conversaron sobre la reducción de aranceles y la ampliación de compras de productos agrícolas y tecnológicos. Ambas partes recordaron que, en los últimos años, el intercambio comercial ha superado los 700.000 millones de euros anuales y que una mezcla de presión arancelaria y diálogo es imprescindible para evitar desequilibrios.
Respecto a Taiwán, Xi Jinping reafirmó la política de “una sola China” y subrayó que cualquier iniciativa que implique avances hacia la independencia de la isla podría afectar gravemente las relaciones bilaterales. Donald Trump, por su parte, aseguró que Estados Unidos respetará los acuerdos internacionales, pero insistió en el mantenimiento de canales de comunicación directos con Taiwán para garantizar la estabilidad regional.
En cuanto a Ucrania, Xi Jinping y Donald Trump mostraron preocupación por la escalada del conflicto y coincidieron en la urgencia de retomar diplomacia multilateral. Xi Jinping destacó el papel de China como mediador neutral y sostuvo que cualquier negociación debe basarse en el respeto a la integridad territorial. Donald Trump enfatizó la importancia de reforzar las sanciones económicas existentes contra los responsables de la agresión.
Sobre Irán, Xi Jinping subrayó el compromiso de China con el acuerdo nuclear de 2015 y manifestó su disposición a colaborar para preservar sus términos, siempre que se respete el marco de inspecciones internacionales. Donald Trump, quien retiró a Estados Unidos del pacto en 2018, volvió a reivindicar una posición firme ante el programa nuclear iraní, pero manifestó apertura a un nuevo diálogo multilateral que incluya a las potencias europeas.
La posible visita de Donald Trump a Pekín fue uno de los puntos más destacados. Xi Jinping invitó formalmente al expresidente de Estados Unidos a desplazarse a la capital china, con el objetivo de reforzar los canales de comunicación y explorar proyectos de inversión conjunta. Donald Trump agradeció la invitación, aunque subrayó que depende de futuras condiciones políticas en Washington y de la evolución de las negociaciones comerciales.
Este nuevo acercamiento entre Xi Jinping y Donald Trump se produce en un contexto de relaciones marcadas por la rivalidad estratégica, la competencia tecnológica y las tensiones militares en el Indo-Pacífico. A lo largo de las últimas décadas, China y Estados Unidos han alternado periodos de cooperación y confrontación, destacando episodios como la guerra comercial de 2018–2020, los roces por Huawei y los despliegues navales cerca del estrecho de Taiwán.


