
El crucero ruso Moskva navegando en el Mar Negro durante maniobras. (Foto: Instagram)
Un documento judicial que apareció brevemente en un portal oficial y luego fue borrado reconoce que el navío ruso Moskva fue objeto de un ataque ucraniano, lo cual entra en clara contradicción con la versión oficial mantenida por Moscou desde que la embarcación sufrió graves daños en abril de 2022. Este reconocimiento implícito se extrae de un sumario que detallaba la investigación abierta tras el suceso y que señalaba la acción de fuerzas ucranianas como causa principal de la avería y posterior hundimiento del buque insignia de la Flota del Mar Negro.
Según los fragmentos del comunicado judicial, el incidente fue calificado en un primer momento como un “impacto directo” por parte de la artillería ucraniana, aunque los detalles sobre el tipo de proyectiles o misiles empleados no se especificaban de forma exhaustiva. La aparición de este texto en la plataforma digital de un tribunal de la región —cuyo nombre no ha sido divulgado— supuso un choque con la explicación oficial de Moscou, que en su día atribuyó el hundimiento del Moskva a un incendio fortuito seguido de la detonación de municiones almacenadas a bordo.
El crucero Moskva, botado en 1982 y asignado a la Flota del Mar Negro de la Armada Rusa, partió como buque mayor de la formación y había participado en maniobras y patrullas en el mar Negro desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. El hundimiento del Moskva el 14 de abril de ese año representó un golpe simbólico para Rusia, ya que perdió un elemento clave de su capacidad de defensa antiaérea y antibuque en la región. Durante meses, Moscou defendió la teoría de una explosión accidental y negó de forma enfática cualquier ataque externo.
El inesperado hallazgo y posterior eliminación del comunicado judicial subraya la tensión interna en el relato oficial ruso y pone de manifiesto posibles discrepancias entre las instancias militares, judiciales y políticas de Moscou. El documento sugiere además que, al menos en sede judicial, las autoridades estaban dispuestas a reconocer tácitamente la participación de las fuerzas ucranianas en un episodio que, hasta entonces, solo había sido admitido de forma pública por Kiev.
Este nuevo giro en la versión de los hechos ocurre casi dos años después de los acontecimientos y se enmarca en un contexto de intensas operaciones navales y campañas de desinformación en el mar Negro. El caso del Moskva se suma a otros incidentes en los que la veracidad de las explicaciones oficiales ha sido cuestionada por expertos navales y analistas de defensa, tanto en Occidente como entre sectores críticos dentro de Rusia. La repercusión de este descubrimiento judicial podría reavivar el debate sobre la transparencia de las indagaciones militares y la influencia de la censura en la presentación de resultados ante la opinión pública.


