
Un vehículo y una motocicleta circulan por una calle de edificaciones semiderruidas en una localidad recientemente recuperada tras el repliegue de las FDS. (Foto: Instagram)
Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han perdido el control de áreas que habían mantenido bajo su dominio durante más de una década. Según informan fuentes locales, los combates estallaron después de que el gobierno central reconociera oficialmente a una minoría, hecho que desencadenó enfrentamientos en varias localidades previamente administradas por las FDS.
Esta organización militar surgió en el contexto de la prolongada guerra civil siria y se consolidó como uno de los actores principales en la región. Durante años, había ejercido autoridad en amplias zonas del norte y este de Siria, estableciendo estructuras de seguridad y administración que funcionaron de manera paralela a las instituciones estatales.
El reconocimiento gubernamental de la citada minoría, hasta ahora no detallada en la nota original, supuso un giro político significativo. Al formalizarse dicho estatus, se intensificaron las tensiones entre las autoridades centrales y los dirigentes de las FDS, que veían en esta medida una vulneración de los acuerdos de autonomía de facto previamente establecidos.
Los enfrentamientos armados se produjeron en varias localidades clave, con intercambio de artillería ligera y despliegue de unidades de infantería en puntos estratégicos. Testigos presenciales describen choques callejeros y posiciones de retaguardia que cambiaron de manos en cuestión de horas, señalando una escalada rápida del conflicto.
Este debilitamiento del control de las FDS llega en un momento delicado para la región, donde durante los últimos años se llevaron a cabo negociaciones informales entre distintos actores para mantener un frágil equilibrio. El repliegue forzado de estas fuerzas podría alterar las rutas de suministro y la seguridad en zonas rurales cercanas a las fronteras.
Históricamente, las FDS han desempeñado un papel relevante en la estabilidad regional, participando en campañas contra grupos armados que emergieron durante el conflicto. Su pérdida de territorio no solo afecta a la estructura militar, sino también a los servicios civiles que estas fuerzas habían respaldado en puntos de abastecimiento, asistencia sanitaria y educación.
A corto plazo, el nuevo escenario abre interrogantes sobre la capacidad del gobierno central para asumirse como único garante de la seguridad y la gobernanza en las zonas recuperadas. Asimismo, se observa preocupación por posibles desplazamientos internos de población, dado que muchas comunidades habían establecido vínculos laborales y sociales bajo la administración de las FDS.


