Ann Angeletti, una mujer de 101 años residente en Cresskill, Nueva Jersey, continúa al frente de su joyería, Curiosity Jewelry, que fundó en 1964. A pesar de su avanzada edad, Ann trabaja casi todos los días junto a su hija y su nieta, y no tiene intención alguna de jubilarse. Según ella misma afirma, dejar de trabajar afectaría negativamente a su salud: “Si me jubilo, me muero”, declaró.
Su historia de vida es un ejemplo de resiliencia y dedicación. Nacida en los años 20, Ann abandonó los estudios para ayudar a su familia en un almacén en Brooklyn. Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras su marido servía en el ejército, trabajó en el astillero naval Navy Yard y como camarera. Fue en 1964 cuando decidió alquilar una pequeña joyería por 85 dólares al mes (aproximadamente 80 euros), dando inicio a su trayectoria como emprendedora.
Ann lleva una rutina activa que incluye ejercicio y cuidados personales, elementos que considera claves para mantenerse en forma. Más allá del aspecto económico, ella valora especialmente el contacto humano que le ofrece su trabajo: disfruta conversar con sus clientes, incluso cuando no compran nada. Esta interacción diaria le da sentido a su vida y la mantiene motivada.
La longevidad de Ann y su pasión por el oficio han inspirado a quienes la rodean. Su filosofía es clara: aprovechar cada día y encontrar felicidad en lo que se hace. Su historia demuestra que la pasión por el trabajo puede ser tan valiosa como las joyas que crea con esmero.


